Conferencias Tel.Conferencias Web
ESP
 
 
Conference Calls

Grupo tecnológico precisa eliminar los c. electrónicos basura

Noviembre 2009, The Daily Telegraph

article_image
Ver artículo
La empresa de conferencias telefónicas Via-Vox está perdiendo clientes y negocio debido a un problema de software informático, escribe Philip Smith.

Línea de comunicación directa: Paul Lees y Andrew Pearce confían en ampliar el alcance global de su negocio de telecomunicaciones, Via-Vox. Foto: Philip Hollis

Andrew Pearce y Paul Lees han disfrutado de cinco años muy positivos. A pesar de la recesión, su negocio basado en Richmond, Surrey, dedicado a la facilitación de conferencias telefónicas, ha visto como su porción del mercado crece hasta 3 por ciento, generando un volumen de negocios de 5 millones de libras esterlinas.

No obstante, todavía queda mucho por hacer antes de que Via-Vox pueda afirmar realmente que su marca Powwownow puede retar a los gigantes del sector. Y estas dos personas, propietarias mayoritarias del negocio, saben que a pesar de un crecimiento anual calculado en el 3 por ciento, el mercado de conferencias telefónicas acabará por alcanzar un período de estabilidad relativa.

Tienen planes como el desarrollo de videoconferencias y la expansión de sus ventas en el extranjero. Este servicio de Via-Vox ya opera en 15 países de Europa y Estados unidos y se acaba de desplegar en Sudáfrica.

Powwownow, dicen los codirectores ejecutivos, es más barato y sencillo de usar que cualquier otro servicio de conferencias telefónicas. “Cuesta alrededor de un tercio”, dice Pearce. Los clientes pueden reservar una conferencia a través del sitio web de Powwownow, por un coste de 5 peniques por minuto por participante, de los cuales 4 peniques son para Powwownow (el saldo es para la compañía telefónica). El coste se agrega a la factura telefónica normal y no hay contratos. Cualquier persona de una empresa lo puede organizar fácilmente.

«Cerca de 4.000 personas visitan nuestro sitio web cada semana, lo que genera 500 clientes nuevos –añade Pearce–. Nos dirigimos especialmente a las empresas y organizaciones pequeñas y medianas, si bien tenemos algunos clientes grandes como BAA, BA y T-Mobile.» Más de la mitad de los clientes acuden a nosotros por referencia testimonial y el resto a través de la publicidad online.

Tras invertir 500.000 libras esterlinas en el equipo necesario para convertirse en una empresa de telecomunicaciones completa, con las credenciales y la credibilidad para poder enlazar directamente con la red de BT, Via-Vox se encuentra en una buena posición para conseguir su meta y conseguir una porción mayor del mercado británico de 200 millones de libras esterlinas y desplegar el servicio en el extranjero.

Pero las cosas no son sencillas para Via-Vox. Se enfrenta a un problema que es habitual en muchas empresas: cómo asegurar que sus comunicaciones esenciales con los clientes lleguen a la bandeja de entrada de los mismos y no acaben eliminados como correo basura debido a los filtros de servidores cada vez más escrupulosos.

«Nos cuesta alrededor de 30 libras esterlinas obtener un cliente nuevo –comenta Pearce, de 38 años de edad– y tenemos que enviarle un correo electrónico instantáneo con los detalles de registro y un número NIP». Estos son datos importantes para que se pueda celebrar una conferencia telefónica. Pero el nivel de llamadas a la línea de ayuda de la empresa muestra la cantidad de c. electrónicos que no llegan a su destino. «Estos mensajes no son de ventas, se trata de información necesaria para el cliente –continúa diciendo Pearce–. Pero se tienen que volver a enviar un 5 por ciento de los mensajes: conocemos estos datos por las llamadas al centro de ayudas. Y esto es sólo los clientes de los que tenemos conocimiento. Si un 5 por ciento nos llaman para que les reenviemos el correo electrónico, ¿cuántos más no llamarán?»

Pearce dice que el 30 por ciento de las llamadas reservadas no se realizan y teme que algunas de estas cancelaciones (con la resultante pérdida de ingresos) se puedan deber a correos electrónicos que se pierden. «Sabemos que se envían porque nos enviamos una copia oculta a nosotros. Así que no solamente perdemos clientes sino que malgastamos dinero innecesariamente.»

«No sabemos por qué los c. electrónicos se tratan como correo basura. Lo que realmente necesitamos es algún sitio al que podamos enviar los correos para probarlos con los diferentes filtros –dice Lees, de 47 años–. Podría ser una palabra, una frase, una imagen incrustada o incluso un enlace lo que motivara que el software de filtración de correo basura rechazase el c. electrónico.»

Entre la plantilla de 26 empleados algunos tienen mucho conocimiento técnico, por lo que el problema no se trata de que en Via-Vox falte el conocimiento necesario en materia de tecnología.

Lo que no pueden acabar por entender Pearce y Lees es que todos los días pasen por los filtros miles de correos basura, como los que venden Viagra o relojes de imitación.

«Luego hay compañías grandes como Amazon y eBay que no parece que tengan ningún problemas –añade Lees–. ¿Cómo lo hacen? Deben de emplear a equipos que les hallen la solución. Pero las compañías como Messagelabs y Mailwasher que crean los filtros contra correos basura también emplean a equipos que ajusten los filtros. Esto se está convirtiendo en una carrera de armamentos.»

No es que Via-Vox esté en contra de los filtros contra los correos basura, ya que cumplen una función importante, comenta Lees. Pero “para las empresas pequeñas como la nuestra, representa un problema real”.

Estos correos electrónicos de importancia crítica para el sistema sólo resaltan el problema. Via-Vox también opera una serie de campañas de gestión de las relaciones con los clientes, un boletín y actualizaciones del servicio vía c. electrónico. Los clientes (hay 100.000 usuarios registrados) reciben un promedio de un c. electrónico mensual, suponiendo que no los elimine el servidor como correo basura. «Esa es otra cuestión, ¿cuál es la frecuencia óptima para el contacto por c. electrónico?», pregunta Lees.

    Share/Bookmark Share this page

    Más Prensa